Artículo Nº 4.5. Aprendizaje Continuo
Una de las premisas básicas sobre las cuales se sustenta esta investigación, es que la organización debe cambiar para hacerse más competitiva y estar a tono con los nuevos tiempos (globalización, gerencia del nuevo milenio) y uno de los valores que se asevera debe desarrollar la empresa para cambiar es el Aprendizaje Continuo.
Todas las organizaciones aprenden, pero no todas se basan en el aprendizaje, hoy, una gran cantidad se basa en el rendimiento y esto no ha sido malo, hasta ahora, pero en el futuro que está llegando, en la sociedad postcapitalista, en la gerencia del conocimiento, no será suficiente. Fox (1995) plantea que en los últimos treinta años se ha producido más información que en los 5.000 años anteriores y que la cantidad de información disponible en la actualidad se duplica cada cinco años. Por eso Guns y Anundsen (1996), afirman que una organización basada en el rendimiento puede tener una rentabilidad mayor en el corto plazo, pero en el largo plazo, la organización basada en el aprendizaje, tiene mejores posibilidades. La organización basada en el rendimiento se dedica a ejecutar procesos que fueron exitosos en el pasado, pero la organización que aprende, basa sus procesos en lo que se necesitará en el futuro. Guns y Anundsen (1996:16) señala que una organización de rápido aprendizaje averigua con mayor rapidez lo que funciona mejor de sus competidores, de esta manera obtiene y conserva la ventaja competitiva o sea, la capacidad de generar y conservar sus utilidades y su lugar en el mercado. Más formalmente define aprendizaje organizacional como “Adquirir y aplicar los conocimientos, técnicas, valores, creencias y actitudes que incrementan la conservación, el crecimiento y el progreso de la organización”. Por su parte García y Dolan (1997:151), opinan: “una empresa que aprende es aquella capaz de desaprender valores, supuestos y pautas de conducta del pasado para adoptar otros nuevos más eficaces para conseguir sus objetivos de futuro”. Agregan, que representa una empresa cuya cultura y liderazgo promueven el aprendizaje continuo de todos sus miembros a todos los niveles, legitimando el diálogo interpersonal de calidad en todas direcciones y transformándose continuamente para adaptarse a las demandas cambiantes del entorno e integrar sus nuevas tensiones internas.
Estos autores, aseguran que existen siete características que permiten reconocer a una empresa que aprende:
1) La capacidad de desaprender, es decir la capacidad de reemplazar viejos hábitos por otros más efectivos en el nuevo entorno;
2) La facilidad de diálogo interpersonal;
3) La visión global de la empresa, vale decir ese flujo de información que permita a los integrantes ver tanto los árboles como el bosque;
4) La eliminación de territorios cerrados entre departamentos (física y conceptualmente);
5) Los equipos autónomos y confiables con legitimidad ante la organización;
6) El apoyo gerencial demostrando entusiasmo ante los cambios y
7) La legitimación del aprendizaje a través de los errores; reemplazando el castigo por la visión de los errores como fuente de innovación.
(García y Dolan, 1997).
Algunos de estos indicadores del aprendizaje, están presentes en otros valores ya que hay una gran interrelación entre ellos. Sin embargo, la capacidad de desaprender, la visión global y el carácter legítimo del aprendizaje a partir de los errores, el cual permite y estimula la innovación y la búsqueda de mejores formas de hacer las cosas, podrían plantearse como los indicadores primordiales de este valor.
Análisis del Articulo
Las empresas para ser competitivas, no solo necesitan tener mayor y mejor tecnología, o cambiar constantemente la estructura; eso no es suficiente, las organizaciones necesitan individuos que aprendan rápido y de manera permanente, que trabajen integrados, jefes con suficiente confianza en sus subordinados, como para delegarles toma de decisiones, y colaboradores con suficiente confianza en la organización como para participar, innovar y cambiar. Implica un flujo de información en todos los sentidos que permita estar delante de la competencia, quedan atrás los secretos y el guardarse información como herramienta de poder. De allí que el ser humano es el recurso más importante en las organizaciones.
Ante esta realidad, los cambios organizacionales tienen que girar alrededor del individuo y de los valores organizacionales. A través de estos valores la organización permitirá conocer si están sentadas las bases para comenzar el camino del cambio organizacional, o si por el contrario, tiene que, comenzar un proceso de alineación integral de esos valores a fin de modificar la cultura y hacerla proclive al cambio, disminuyendo la resistencia e incrementando las posibilidades de éxito, con una reducción de costos, tiempo y esfuerzo en la consecución de los objetivos finales que se planteó la organización.