CAMBIO TECNOLÓGICO, MERCADO Y EMPLEO
Autor: Paul Watzlawick
Fiap, 2004: Foro de investigación y acción participativa para el desarrollo de la sociedad del conocimiento) http://www.fiap.org.es
Los cambios tecnológicos siempre han modificado la configuración de las empresas, las relaciones de éstas con el mercado y la estructura ocupacional.
Metodológicamente, podemos distinguir varias esferas de influencia de los cambios tecnológicos:
El cambio tecnológico reduce los requerimientos de empleo por unidad de producto, por lo que, aunque de hecho mejoren otros parámetros (comportamiento de la demanda, coste de las materias primas, endeudamiento financiero, etc.) el resultado final sigue siendo la reducción de empleos. Este es el caso típico de la automatización productiva, de la informatización burocrática o de la remotización de los servicios.
"Es evidente que la automatización extensiva de la industria fabril no puede por menos de producir abundantes excedentes laborales, especialmente de trabajadores manuales no cualificados; es igualmente obvio que, a medida que se extiendan las nuevas tecnologías, surgirán nuevas industrias, proporcionando nuevos puestos de trabajo, muchos de los cuales requerirán habilidades nuevas. El equilibrio entre estos dos movimientos será la cuestión crítica" (2).
Los cambios tecnológicos siempre han modificado la estructura ocupacional. Han creado ocupaciones ligadas a las nuevas tecnologías y destruido otras de la etapa tecnológica anterior.
Para analizar los impactos del cambio tecnológico sobre el volumen de empleo basta con considerar el sistema económico en su conjunto y analizar si los empleos que se pierden en algunas empresas o sectores son compensados por otros. Las tasas de desempleo global de cualquier país occidental que, por encima de ciertas variaciones cíclicas o coyunturales, persisten en niveles cada vez más insoportables, nos indican con claridad que de hecho no se produce ese equilibrio.
Es obvio que sería excesivo atribuir toda la responsabilidad del drama del desempleo a los cambios tecnológicos. Como ha puesto de manifiesto Cecilia Castaño (3), con una adecuada planificación y un uso más racional de los procesos tecnológicos sería posible prever y atajar o atenuar una buena parte de la destrucción del empleo achacable a las innovaciones tecnológicas.
El discurso pragmático, generalmente asentado en una actitud de aceptación acrítica y entusiasta de los cambios tecnológicos, ha establecido el axioma, un tanto cínico, de que "la tecnología elimina los puestos de trabajo, no el trabajo propiamente dicho". Su paradigma sería la fábrica sin trabajadores.
Análisis del Articulo de la Revista Arbitrada
Las innovaciones o cambios tecnológicos han dominado y seguirán dominando nuestro entorno laboral, social y hasta nuestro hogar. Estos son fuente de crecimiento de las facilidades que día a día disfrutamos.
Vivimos en un mundo de continua evolución tecnológica, cuya rapidez y complejidad de sus aplicaciones cambian radicalmente nuestro entorno social, laboral y personal, dejando atrás muchos valores profundamente arraigados. Todo eso causa una creciente preocupación social, que exige de nuestra parte una actitud más activa; y exigente por parte de las organizaciones progresistas.
Cuando las organizaciones comienzan con la implantación de cambios tecnológicos, estas deben suministrar el apoyo necesario a cada colaborador, con la finalidad de facilitar la adaptación del personal a los cambios tecnológicos.
Autor: Paul Watzlawick
Fiap, 2004: Foro de investigación y acción participativa para el desarrollo de la sociedad del conocimiento) http://www.fiap.org.es
Los cambios tecnológicos siempre han modificado la configuración de las empresas, las relaciones de éstas con el mercado y la estructura ocupacional.
Metodológicamente, podemos distinguir varias esferas de influencia de los cambios tecnológicos:
El cambio tecnológico reduce los requerimientos de empleo por unidad de producto, por lo que, aunque de hecho mejoren otros parámetros (comportamiento de la demanda, coste de las materias primas, endeudamiento financiero, etc.) el resultado final sigue siendo la reducción de empleos. Este es el caso típico de la automatización productiva, de la informatización burocrática o de la remotización de los servicios.
"Es evidente que la automatización extensiva de la industria fabril no puede por menos de producir abundantes excedentes laborales, especialmente de trabajadores manuales no cualificados; es igualmente obvio que, a medida que se extiendan las nuevas tecnologías, surgirán nuevas industrias, proporcionando nuevos puestos de trabajo, muchos de los cuales requerirán habilidades nuevas. El equilibrio entre estos dos movimientos será la cuestión crítica" (2).
Los cambios tecnológicos siempre han modificado la estructura ocupacional. Han creado ocupaciones ligadas a las nuevas tecnologías y destruido otras de la etapa tecnológica anterior.
Para analizar los impactos del cambio tecnológico sobre el volumen de empleo basta con considerar el sistema económico en su conjunto y analizar si los empleos que se pierden en algunas empresas o sectores son compensados por otros. Las tasas de desempleo global de cualquier país occidental que, por encima de ciertas variaciones cíclicas o coyunturales, persisten en niveles cada vez más insoportables, nos indican con claridad que de hecho no se produce ese equilibrio.
Es obvio que sería excesivo atribuir toda la responsabilidad del drama del desempleo a los cambios tecnológicos. Como ha puesto de manifiesto Cecilia Castaño (3), con una adecuada planificación y un uso más racional de los procesos tecnológicos sería posible prever y atajar o atenuar una buena parte de la destrucción del empleo achacable a las innovaciones tecnológicas.
El discurso pragmático, generalmente asentado en una actitud de aceptación acrítica y entusiasta de los cambios tecnológicos, ha establecido el axioma, un tanto cínico, de que "la tecnología elimina los puestos de trabajo, no el trabajo propiamente dicho". Su paradigma sería la fábrica sin trabajadores.
Análisis del Articulo de la Revista Arbitrada
Las innovaciones o cambios tecnológicos han dominado y seguirán dominando nuestro entorno laboral, social y hasta nuestro hogar. Estos son fuente de crecimiento de las facilidades que día a día disfrutamos.
Vivimos en un mundo de continua evolución tecnológica, cuya rapidez y complejidad de sus aplicaciones cambian radicalmente nuestro entorno social, laboral y personal, dejando atrás muchos valores profundamente arraigados. Todo eso causa una creciente preocupación social, que exige de nuestra parte una actitud más activa; y exigente por parte de las organizaciones progresistas.
Cuando las organizaciones comienzan con la implantación de cambios tecnológicos, estas deben suministrar el apoyo necesario a cada colaborador, con la finalidad de facilitar la adaptación del personal a los cambios tecnológicos.

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